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1
MAY
2014

La eficiencia energética, una cuestión de futuro


Nos encontramos inmersos en un tiempo de gran incertidumbre en multitud de ámbitos. Sin ir más lejos, en un sector estratégico como es el energético, las continuas fluctuaciones en el precio de la energía y los incontables cambios regulatorios que se han sucedido (y que seguramente se seguirán sucediendo) generan un clima poco favorable para restablecer la confianza actualmente bajo mínimos y que tan necesaria es para la deseada recuperación en general.

Por suerte, como dice la sabiduría popular, después de la tempestad siempre llega la calma. Y esto es lo que precisamente el sentido común nos dice que sucederá: que más tarde o más temprano, el actual panorama deprimente y a la deriva, convergerá indefectiblemente hacia un cambio de modelo más acorde con el desarrollo sostenible.

Confiemos pues que, en algún momento dado, esperemos no muy lejano, los principales agentes decisores con influencia sobre el futuro de la sociedad (dirigentes, sector económico y político) tomen consciencia real de la importancia estratégica que tiene el apostar con firmeza y sin titubeos por un uso lo más racional posible de la energía y actúen en consecuencia. Y es en este contexto donde la eficiencia energética jugará un papel fundamental.

Esta situación tan deseada para los agentes que trabajan en el sector de la gestión energética, llegará a ser en un futuro, esperemos que cercano, una cuestión de interés general, y tendrá como bases la utilización del conocimiento y una tecnología cada vez más eficiente a favor de la reducción de los consumos, como auguran muchos defensores de la idea de la tercera revolución industrial.

La visión que presentamos nos ha de invitar a la reflexión con el objetivo de dar un nuevo enfoque al paradigma  energético actual. La eficiencia energética, sí o sí, acabará convirtiéndose en una pieza clave en la mejora de la competitividad de la economía, y en definitiva en un posible factor acelerador de la tan necesaria y deseada recuperación económica y social.

A nuestro parecer, hay dos figuras clave que pueden contribuir a dinamizar este cambio. Se trata de los gestores energéticos y de las empresas de servicios energéticos.

Los gestores energéticos, tanto internos como externos, son los responsables de la estrategia y las políticas energéticas, así como de la mejora continua de la intensidad energética; por otro lado, las empresas de servicios energéticos, representan los agentes facilitadores  y garantizadores de una buena gestión energética que optimiza el consumo y obtiene importantes ahorros tanto en la vertiente de los consumos en unidades energéticas como en unidades económicas.

Y para acabar, una última recomendación: con la gestión energética, actúa como con las cosas de comer: no te la juegues, consulta a un especialista y confía en un profesional.

La eficiencia energética, una cuestión de futuro